De Mayor Quiero Ser… ¡Optimista!

 

niño y niña felices

“DE MAYOR QUIERO SER… ¡OPTIMISTA!  

Este es el pensamiento que un día invadió mi mente, me siento muy afortunada de que así fuera ya que ser optimista es positivo en muchos aspectos, y, por suerte, se puede aprender.

Desde el punto de vista psicológico, el optimismo es la mejor fórmula para prevenir trastornos que afecten al estado de ánimo como la depresión, pero,

¿QUÉ SIGNIFICA SER UNA PERSONA OPTIMISTA?

“El ser optimista supone hacer el esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades en todas aquellas situaciones que se nos plantean en la vida” (Martin Seligman)

“Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad” (Winston Churchill).

Una persona optimista no és una persona inconsciente que  cree que todo es positivo y que todo va a salir bien sin medir los riesgos. Un optimista es una persona realista que ve las dificultades donde las hay, y lejos de dramatizarlas más o de darles más énfasis, intenta buscar soluciones.

Diversos estudios demuestran que las personas optimistas afrontan mejor los problemas que se les presentan, invierten más recursos en sus objetivos y por lo tanto tienen más éxito  y cumplen mejor sus objetivos.

Las personas pesimistas, en cambio, tienen más preocupaciones estériles, lo que les hace perder mucho tiempo y malgastar energía, se suelen rendir antes de alcanzar su objetivo y en este caso suele funcionar muy bien la profecía autocumplida “para que voy a correr si total voy a perder el autobús de todos modos…. No corro y por lo tanto pierdo el autobús”. Un optimista diría “tengo que correr más rápido porque tal vez llegue a coger el autobús”.

OPTIMISMO Y BIOQUÍMICA

Desde el punto de vista de la bioquímica, también ser optimista tiene muchas ventajas. Sabemos que las personas optimistas tienden a ser más felices, viven mejor y probablemente más tiempo ya que su sistema inmune y cardiovascular está más protegido debido a que el optimismo reduce los niveles de cortisol (hormona asociada al estrés); esto no significa que el cortisol sea nocivo; el cortisol es necesario en su justa medida, es la hormona que permite que nos mantengamos alerta y esto es importante a la hora de poder reaccionar ante situaciones de peligro o alarmantes, pero a largo plazo, por ejemplo en períodos largos de ansiedad, angustia o estrés, también es la causante de incrementar el riesgo de padecer ciertas enfermedades cardiovasculares.

OPTIMISMO Y EVOLUCIÓN

Las investigaciones encabezadas por la neurocientífica Tali Sharot demuestran que para ser felices y tener buena calidad de vida la clave está en apostar por una actitud optimista. De hecho, en sus trabajos, Sharot ha observado que el comportamiento humano está sesgado hacia el optimismo, esto significa que la selección natural también ha jugado sus bazas.

Con toda esta información llegamos a la conclusión de que el optimismo es el mejor camino para afrontar nuestro día a día, pero…

¿PUEDE UNA PERSONA CON TENDENCIAS AL PESIMISMO LLEGAR A SER OPTIMISTA?

Las personas que siempre han tenido una visión del mundo pesimista, es probable que crean que no es posible que esta situación cambie, pero está demostrado que una persona pesimista puede cambiar y no és tan difícil como parece.

Hay diferentes estudios en psicología que nos muestran que la mente del pesimista está atraída imperceptiblemente hacia lo negativo mientras que lo  positivo es un imán para el optimista.

También está demostrado científicamente que hay patrones específicos de actividad dentro del cerebro.

El cerebro humano tiene mucha plasticidad, tiene una gran capacidad de cambiar. Durante años, los neuro-científicos aceptaron la teoría de que a partir de una temprana edad, nuestros cerebros perdían la capacidad de poder cambiar y se volvían fijos, es decir que las conexiones neuronales que habían fijado un camino, ya no podían cambiarlo. Sin embargo, los últimos estudios llevados a cabo desde la neuro-plasticidad han anulado por completo esta teoría y nos han demostrado que nuestros cerebros tienen mucha más plasticidad de lo que alguna vez imaginamos.

Estos cambios se producen en la estructura física del cerebro, no son cambios superficiales.

La relación que tenemos con nuestras neuronas es orgánica: nosotros somos guiados por nuestras neuronas pero también nuestras neuronas son guiadas por nuestra voluntad y por nuestros hechos y estas trasferencias se traducen en cambios que son fácilmente observables en nuestro cerebro.

Tenemos experiencias y vivencias que desembocan en conexiones cerebrales y transferencias neuronales que nos proporcionan un cerebro altamente personalizado.

Por lo tanto, podemos llegar a la conclusión de que si cambiamos nuestra manera de pensar nuestro cerebro se moldeará en el sentido en que nuestra cognición lo dirija. Nuestros pensamientos, acciones y sentimientos pueden moldear nuestro cerebro.

Esto nos puede llevar a comprender que podemos entrenar nuestro cerebro para que aprenda a conectar de manera optimista. Una vez esté entrenado, nuestro pensamiento y nuestro sentimiento se automatizará y habremos conseguido nuestro objetivo.

¿CUÁLES SON LOS PASOS A SEGUIR PARA LLEGAR A SER OPTIMISTA?valentine-s-day-little-boy-snow-winter feliz

Hay personas que son positivas, bien por una inclinación genética o bien porque la vida les ha llevado a serlo, otras, por el contrario, tienden al pesimismo por las mismas razones.

Está demostrado que el optimismo se puede entrenar y puede llegar a automatizarse, sólo hay que “entrenarlo”.

Sabiendo que, como dijo Ellis, “los hechos son neutros y dependiendo del enfoque que les demos pueden ser positivos o negativos”, vamos a tomar esto como punto de partida y vamos a procurar sacar el lado positivo de las cosas.

          1.- Practica un lenguaje interior en términos positivos o neutros, no en términos  absolutistas o negativos.

Las personas pesimistas tienden a hablarse a ellos mismos de forma negativa y absolutista, “siempre me sale todo mal”, “no sé hacer nada en la cocina”, “soy un desastre”; es importante pararnos a pensar cómo nos hablamos a nosotros mismos y hacerlo de modo más realista, sabiendo que los términos absolutistas como “siempre”, “todo”, “nunca”, “nada”, …,  rara vez se llegan a cumplir, tenemos que aprender a relativizar y a sustituir esos términos por “algunas veces”, “en ocasiones”, “algunas cosas”, … son términos que tienen más que ver con la realidad que nos rodea y que nos ayudan a dar más realismo a las situaciones.

          2.- Acéptate tal y como eres. Debes ser tu mejor amigo y tu mayor aliado.

No juegues al peligroso y absurdo juego de creer que eres peor que otra persona, simple y afortunadamente eres diferente. Quiérete mucho, respétate, acepta tus defectos y también tus virtudes. Lo que para unas personas es malo, ridículo o simple para otros es ideal, bueno, divertido, original… no juegues a la torpeza de querer ser como los demás, SÉ TÚ y sé tu mejor tú, con tus defectos y con tus virtudes, con tus aciertos y con tus errores.

          3.- Cuando tenemos un contratiempo, ¿Qué pensamos sobre él?

Muchas veces cuando teneos un contratiempo nos ponemos en lo peor, ya todo es de color negro y no hay grises; no nos damos cuenta de que si le damos un poco la vuelta, si lo miramos desde otra perspectiva, todo puede ser diferente. Lo mejor es que pensemos en posibles alternativas adaptándonos a la situación, seguro que hay varias alternativas y puede que alguna sea incluso mejor que nuestra primera idea. Por ejemplo, “mañana tengo un examen y justo se va la luz en todo mi barrio… lo primero que pienso es  que ya no puedo estudiar, que suspenderé porque la última tarde es la tarde mejor para estudiar (cosa incierta), y pensando así estamos perdiendo un tiempo valiosísimo lo correcto sería pensar: ¿qué hago ahora? ¿cómo lo soluciono? Al fin y al cabo, llevo varios días estudiando para este examen; me voy a la biblioteca o voy a casa de algún compañero o amigo que vive en otra zona donde sí que hay luz y de paso no estoy sólo y puede que estudie mejor”

          4.- ¿Me rindo o sigo adelante?

Rendirse o seguir adelante, grandilema que depende del valor que le des a tu objetivo, he podido comprobar que el 80 % de las personas que persisten en sus objetivos, llegan a conseguirlos y que el 99 % de las personas que se rinden no consiguen sus objetivos. Los errores simplemente forman parte de nuestro aprendizaje, es necesario equivocarse, fallar y caer muchas veces para poder caminar con paso firme; no se puede confiar en alguien que dice que nunca se ha equivocado, puesto que, o nos miente (lo cual sería muy grave) o le queda mucho por aprender.

          5.- Vive “aquí” y “ahora”

Es muy importante vivir el presente basándonos en las circunstancias que rodean  ese presente, no podemos vivir del pasado ni volcarnos excesivamente en el futuro. Recordemos un pequeño estracto de la salutación al alba de Kalidasa: “Porque ayer no es más que un sueño y mañana sólo una visión, pero el HOY bien vivido hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza.
¡Cuida bien, pues, este día!”. Hacer planes a corto plazo, paso a paso, saborear cada momento de manera única, dar lugar a las cosas que nos hacen sentir bien y que son realmente importantes, cuidar mucho nuestro entorno inmediato, disfrutar del camino, centrarnos en lo que estamos haciendo, en lo que estamos viviendo.

Por lo que podemos concluir, que el optimismo es una manera de vivir, que podemos llegar a automatizarlo y podemos conseguir  que sea la via por la que circula el tren de nuestra vida.

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