RAGALOS DE NAVIDAD ¿HAY LÍMITE?

Sin darnos prácticamente cuenta ya hemos llegado a ese periodo del año en el que lo que más se ve son los anuncios de juguetes, por todas partes, en tv, en revistas, grandes almacenes, … hasta en las mamparas de los autobuses;  es imposible esquivarlos, los niños tienen tantas tentaciones que les es prácticamente imposible  saber qué es lo que realmente les gusta.

Los pequeños suelen reaccionar con mucha alegría y nerviosismo; en muchas ocasiones no tienen un juguete que les haga especialmente ilusión….,  ¡¡¡los quieren todos!!!, o muchos de los que ven.

Para los padres lo fácil es comprar el mayor número de juguetes que se pueda, con la mejor de las intenciones, pensando que así el niño estará más contento. Y en cierto modo así es, no hay nada que le guste más a un niño que el ver un buen montón de paquetes por abrir.

No debemos olvidar que…

Generalmente en casa de los abuelos, en casa de los tíos o incluso en casa de los padrinos también les está esperando su regalo, por lo que se acumulan más juguetes de lo que  a los niños les da tiempo a disfrutar.

No sé si han observado que al niño le dura el interés de la mayoría de juguetes justo el mismo tiempo en que tarda en abrir el paquete… luego va a por otro y los va arrinconando hasta que los abre todos… una vez hecho esto, generalmente se queda mirando el televisor o juega con algo que no es para él, o incluso con cualquier otra cosa que no tiene nada que ver con un juguete.

Entonces, ¿hasta qué punto hacemos bien en hacer tantos regalos en un período tan corto de tiempo?

Realmente lo que estamos fomentando es un mal hábito, acostumbramos a los niños a tener demasiadas cosas y a no valorar ninguna, sin darnos cuenta estamos poniendo los cimientos para que nuestro hijo se convierta en un adulto insatisfecho y egoísta.

La solución más acertada y más divertida es que nos sentemos con ellos a hacer la carta a los Reyes, o a Papá Noel… o a ambos;  Debemos decirles que pueden elegir un número concreto de juguetes (creo que un máximo de 4 juguetes en total es lo más adecuado),  y razonar con ellos para escoger los que más ilusión les hagan de este modo ayudemos a nuestros hijos a elegir los regalos de Navidad,  a que piensen en lo que más ilusión les hace. Sin querer estaremos fomentando que se pare a pensar y que escoja una cosa u otra valorando sus ventajas e inconvenientes o simplemente porque le agrada más.  Es importante que sepamos que serán sus juguetes, para jugar, si nosotros tenemos inclinación hacia otro tipo de juguetes debemos dejarlo para otra ocasión.

Si hay varios familiares que van a hacerles un regalo (es interesante que estén entre ese número de 4 recomendados anteriormente), lo mejor es que se repartan entre los Reyes Magos y la Navidad, de esta manera el niño podrá jugar durante las vacaciones escolares y mantendrá la ilusión por los Reyes Magos.

Si el niño recibe más regalos de los esperados, deberemos guardar algunos y  los iremos sacando poco a poco, es bastante probable que jueguen con algo durante un tiempo y después se cansen de ese juguete, ese será el momento óptimo para sacar un juguete que le habíamos guardado con anterioridad.

Es muy recomendable…

Proponer al niño que pida un juguete para otro niño, puede ser alguien conocido (hermano, primo, vecino, amigo…) o incluso un juguete para otro niño que no conozca de nada, recibiremos el juguete y sin abrirlo iremos a darlo a su destinatario, lo mejor es que lo entregue nuestro hijo, de este modo seguro que se dará cuenta de que cuando comparte también recibe muchos refuerzos positivos y ayudaremos a que sea una persona más solidaria en el futuro y menos caprichosa hoy.

Por otra parte, no podemos ”demonizar” un juguete; en ocasiones es bastante común que haya cierto juguete que nos guste menos, por distintas razones y no me refiero a juegos que estén en contra de nuestros valores o a juegos que puedan resultar peligrosos, me refiero por ejemplo a una consola. Este juguete crea bastante controversia entre los padres, tiene defensores y detractores.

Hay que tener en cuenta que si el juguete estrella en el grupo de los amigos de nuestro hijo es una consola, aunque nosotros estemos muy en contra, si nuestro hijo la pide lo mejor es que se la compremos. En caso de no querer que nuestro hijo tenga este juguete estaremos fomentando que pueda llegar a ser discriminado por su grupo de amigos, que se resienta su autoestima y que en cuanto vea una consola libre se lance de cabeza a cogerla, con lo que es más probable que le creemos más ganas de adquirir ese juguete. Este tipo de ansiedad es totalmente innecesaria, si tenemos que “tragar” con algún tipo de juguete así, que no sea de nuestro total agrado, siempre contamos con la baza de poder controlar el tiempo que el niño le dedica, y en el caso de las consolas, se puede mirar el lado útil y comprar algún que otro juego didáctico, los hay muy buenos y a los niños les suelen gustar mucho.

En definitiva, lo que queremos conseguir es que nuestros hijos se sientan mejor con sus juguetes y si a la vez podemos fomentar buenos hábitos, será todo un éxito.

RECORDEMOS QUE…

Darle a nuestro hijo todo lo que pide sólo fomentará su insatisfacción y su egoísmo.

Proponer que elija un juguete para otro niño fomentará su altruismo y le enseñará a compartir.

Discriminar a nuestro hijo con respecto a su círculo de amigos sólo fomentará baja autoestima, ansiedad y que sus compañeros de juegos  puedan llegar a dejarle de lado.

TENGAMOS EN CUENTA QUE…

El equilibrio (ni todo ni nada) y la inteligencia emocional (saber cuándo darles los juguetes, que elijan juguetes para otros niños, ponerles un horario para jugar…), son bazas que están de nuestra parte.

EL JUGUETE IDEAL PARA REGALAR EN NAVIDAD ES…

Que compartamos tiempo con nuestros hijos. Que no se nos olvide que a nuestro hijo lo que más le gusta es compartir tiempo con nosotros, sobre todo cuando jugamos con ellos. Su juguete favorito es que les prestemos atención y que sepamos disfrutar de sus juegos con ellos.