5 PASOS PARA CONTROLAR LOS CELOS INFANTILES

Los celos son una emoción inherente al ser humano, llevan con nosotros desde el principio de nuestra especie y, como el resto de las emociones,  son adaptativos.

El sentimiento más normal y primitivo que un niño siente hacia su hermano menor es el de celos, eso es debido a que, probablemente, hasta esos días nuestro hijo mayor había sido el centro de nuestra vida, nos tenía ahí para todo y el niño estaba muy cómodo aún sin saberlo.

La llegada de un hermano significa la pérdida de la exclusividad de mamá, de la exclusividad de papá y de la exclusividad de todas las personas cercanas que hasta la fecha se desvivían sólo por provocar la sonrisa del hermano mayor.

Los padres se encuentran en una situación un poco complicada, porque, si bien es fácil controlar la atención prestada al hermano neonato en un ambiente familiar, con los amigos y demás allegados es más difícil; siempre nos fijamos más en la persona que acaba de nacer, o en el menor de los hermanos, dejando por supuesto que el hermano mayor lo entiende y que no le afectará para nada, y muy al contrario, el hermano mayor se siente desplazado, ya no le hacen tanto caso, ya no se ríen tanto de sus gracias, se siente impotente y no sabe bien lo que le está pasando.

Aunque lo realmente importante es lo que pasa con las personas que tienen más apego con el niño mayor, y es ahí donde debemos estar alerta y no hacer que el niño se sienta desplazado.

¿CÓMO PODEMOS PREVENIR LOS CELOS INFANTILES?

Para prevenir los celos infantiles, hay que empezar por el principio: nuestro hijo, por pequeño que sea, debe ser una de las primeras personas en saber que su mamá está esperando un bebé, dependiendo de la edad que tenga deberemos procurar dar una explicación que entienda, podemos utilizar metáforas, símiles o lo que creamos conveniente para que nuestro hijo mayor sepa lo que está pasando; nunca debemos decirlo en un tono negativo o dramático, es mejor utilizar un tono alegre y positivo; de esta manera  pueda empezar a querer y a cuidar a su hermano. Es un fallo bastante frecuente que, en ocasiones queremos esperar un tiempo en comunicar la noticia a nuestro hijo mayor, y esto no tendría consecuencias si no fuera porque bastante a menudo se enteran por una persona ajena a su madre o a su padre que lo sabía antes que ellos, y eso en su cabecita se traduce en que es la primera vez que su hermano (que aún no ha nacido) les desplaza, las consecuencias son peores cuanto mayor es el niño.

Dando ya por sentado que el niño debe participar en todo lo que pueda durante el embarazo (preparar la canastilla, pedirle opinión, ayudarnos con los detalles), en el momento del nacimiento de su hermano deberemos darle naturalidad a todo el proceso.

Hay compañeros míos que no ven adecuado que el hijo mayor (si es muy pequeño) vaya a visitar a su madre al hospital, yo creo que hay que naturalizar el proceso y que justamente por eso el hermano mayor debe acudir a visitar a mamá y a su nuevo hermanito al hospital con total normalidad, es un hecho positivo y debemos hacérselo ver así.

Cuando el bebé llega a casa, empieza la aventura, seguramente encontrará una mamá muy sensible y muy cansada, tendrá problemas para organizar su tiempo y en ocasiones perderá los nervios o se pondrá a llorar. No importa, es algo natural por lo que debe pasar toda la familia, los niños entienden perfectamente cuando alguien les habla y les explica las cosas que están pasando a su alrededor, lo que no sería adecuado es que nadie le explicara lo que está pasando.

No hay que decir al hijo mayor que salga de la habitación cuando estemos con el bebé, eso le confundiría y le haría sentirse mal. No pasa nada si ve cómo le curamos el ombligo al bebé (tal vez lo vea una vez y no quiera volverlo a ver), cómo le amamantamos o como le cambiamos el pañal, en estas ocasiones hay que pedirle ayuda, cosas como “acércame las toallitas, dame una botellita de agua, pásame la crema, ayúdame a bañar al bebé,…” le harán sentir útil y necesario en el proceso de criar a su hermano.

Posiblemente nuestro hijo mayor vea mal que estemos tanto rato con el bebé, no entenderá que no estemos tanto rato con él, tal y como hacíamos antes, esto debemos de tenerlo en cuenta y también debemos de darle naturalidad, no podemos desdoblarnos, aquí también contaremos con la explicación merecida y podemos también echar mano de la memoria, contarle historias de cuando él era como el bebé.

 Lo que sí que también es muy recomendable es hacer  que nuestra pareja pase más rato con el bebé y así nosotras podamos dedicar tiempo al hijo mayor (tengamos en cuenta que lo que más les importa es su mamá), en ocasiones deberemos dedicar tardes enteras a salir con él (los dos solos y sin hablar del bebé), aprovechar cuando el bebé duerme para estar con nuestro hijo mayor. Tengamos en cuenta que nuestra prioridad son nuestros hijos, no importa si podemos hacer la compra o mandamos a alguien a que la haga por nosotros, o si podemos ordenar la habitación del fondo ahora o dentro de una semana, lo verdaderamente importante es que nuestro hijo sienta que es irreemplazable y que forma parte de nuestra vida exactamente igual que antes.

Sabemos que los celos se nutren de las dudas, por lo tanto, hablar y explicar será la mejor medicina para controlar los celos en la primera infancia.

RECORDAD, A NUESTRO HIJO MAYOR:

  • Nunca mintáis, las cosas se pueden explicar de manera que él lo entienda
  • Hay que hablarle mucho, conversar con él, resolver dudas que puedan surgirle.
  • Integradle totalmente en la familia, pedidle ayuda, pedidle opinión. NO LO APARTÉIS puesto que él necesita sentirse útil e importante.
  • Dedicadle el mayor tiempo posible, si puede ser dedicarle alguna tarde a la semana para él solo.
  • Dar normalidad a todo, ya que esta será la nueva situación.